Lesión de lamine yamal

Lesión de Lamine Yamal , lo que los médicos no dicen

No es una rotura espectacular. No hay una imagen viral de una articulación “yéndose”. Y, aun así, puede ser la lesión que más desespera a un futbolista: la pubalgia. Porque no siempre se ve, no siempre “sale” clara en una repetición, y muchas veces ni siquiera te da un instante exacto en el que dices “ahí me rompí”. Lo que hace es peor: se instala, te deja competir a medias, te roba potencia al chutar, te corta los cambios de ritmo… y cuando crees que ya pasó, vuelve.

Por eso, cuando en los titulares se empezó a hablar de la pubalgia de Lamine Yamal, muchos pensaron que era “una molestia más”. Pero la realidad es que la pubalgia —a menudo descrita como dolor persistente en la ingle relacionado con sobreuso y movimientos repetitivos— puede convertirse en un problema de fondo si no se entiende bien. Y aquí está la parte incómoda: pubalgia no es un diagnóstico único, sino un término paraguas para varios desequilibrios y lesiones en una zona delicada donde se cruzan pubis, aductores, abdomen bajo, cadera y pelvis.

lesion de lamine yamal: imagen ilustrativa de un futbolista del FC Barcelona arrodillado en el césped con gesto de dolor junto al poste de la portería

En este artículo te voy a explicar, sin humo y con claridad, qué es de verdad la pubalgia, por qué aparece tanto en el fútbol, cómo se diagnostica, qué tratamientos suelen funcionar y por qué el caso de Yamal encaja tan bien con lo más traicionero de esta lesión. (Aviso: este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica; si tienes dolor inguinal o púbico, consulta a un profesional sanitario.)

¿Qué es exactamente la pubalgia? (y por qué el nombre engaña)

La palabra pubalgia significa literalmente “dolor en el pubis”, pero en deporte suele usarse para describir dolor crónico o recurrente en la región inguino-púbica (ingle/abdomen bajo/pubis), especialmente en deportes con giros, cambios de dirección y golpeo de balón.

El problema: no siempre es el pubis “como hueso”. Muchas veces es:

  • Tendinopatía de aductores (especialmente el aductor largo).
  • Sobrecarga/lesión de la inserción del abdomen bajo (recto abdominal y aponeurosis).
  • Irritación en la ingle que algunos llaman “hernia deportiva” o athletic pubalgia.

Y esto es importante: una “sports hernia” (hernia deportiva), pese al nombre, no es una hernia clásica. Cleveland Clinic lo explica así: suele ser una lesión (a menudo un desgarro) de músculos/tendones del abdomen bajo o ingle, sin el típico “bulto” de una hernia real.

Por eso la pubalgia es famosa por tres cosas:

Puede permitir jugar… pero te roba rendimiento y te empuja a recaer.

Duele en una zona difícil de describir.

Cuesta localizar el tejido exacto responsable.

¿Por qué la pubalgia ataca tanto a futbolistas?

Porque el fútbol es una fábrica de micro-tensiones en la pelvis. Piénsalo:

  • Sprints + frenadas en seco
  • Cambios de dirección
  • Aperturas de cadera
  • Golpeo repetido del balón
  • Luchas por posición con torsión del tronco

Todo eso castiga el “puente” entre dos fuerzas que tiran en direcciones opuestas: abdominales (que estabilizan el tronco) y aductores (que controlan la pierna y la pelvis). Cuando ese equilibrio se rompe por carga, fatiga o asimetrías, aparece el dolor.

Y aquí está el matiz que mucha gente pasa por alto: no siempre es falta de fuerza. A veces es fuerza mal repartida, falta de movilidad de cadera, pelvis inestable, exceso de minutos, o un retorno demasiado rápido.

No es casualidad que se hable de “epidemia” de dolor inguinal/púbico en jugadores sometidos a calendarios cargados.

Síntomas típicos: las señales que casi todos minimizan al principio

La pubalgia suele empezar como algo “tonto”:

  • Molestia al calentar, que se va “cuando entras en ritmo”
  • Pinchazo al chutar fuerte
  • Dolor al acelerar o al cambiar de dirección
  • Sensación rara al levantar la rodilla o hacer abdominales

Con el tiempo, el dolor se vuelve más claro: ingle, pubis, abdomen bajo, a veces irradiado hacia aductor o cadera.

Y el patrón clásico: mejora con reposo relativo y vuelve cuando sube la carga.

Diagnóstico: por qué a veces “no sale nada” y aun así duele

La región inguinal es un cruce de caminos (tendones, músculos, articulación púbica, cadera, nervios). Por eso el diagnóstico suele combinar:

  • Historia clínica (cuándo duele, qué lo dispara)
  • Exploración física (tests específicos)
  • Y, si hace falta, imagen como resonancia o ecografía para ver qué estructura está afectada.

Pero ojo: no siempre hay una imagen “dramática”. A veces hay dolor muy real con hallazgos sutiles. Por eso la frase “no tienes nada” puede ser un error de comunicación: puede que no haya una rotura grande, pero sí una lesión por sobreuso que necesita manejo de carga y readaptación.

Lo que los médicos no dicen (o no enfatizan) sobre la pubalgia

Pubalgia no es un diagnóstico único: es una familia de problemas

Llamarla pubalgia puede ser tan genérico como decir “dolor de rodilla”. En deporte, muchos especialistas prefieren términos más concretos (tendinopatía, lesión de pared abdominal, athletic pubalgia…).

Puedes jugar… pero pagas un precio

Hay profesionales que explican que se puede competir con molestias, pero eso suele mermar rendimiento y alimentar el círculo de recaída. En radio, el exfisioterapeuta de Messi comentaba que puede durar meses y permitir jugar, pero afectando al rendimiento.

El “arreglo rápido” suele ser solo alivio, no cura

Procedimientos para bajar dolor e inflamación pueden ayudar en ciertos casos, pero no siempre corrigen la causa. En el caso de Yamal, se publicó que ciertos tratamientos pueden aliviar, pero no necesariamente “curan” el problema de base si hay lesión tendinosa o componente de hernia deportiva que requiera otro enfoque.

El descanso sin readaptación es una trampa

Parar baja síntomas, sí. Pero si vuelves igual (misma carga, mismo gesto, misma debilidad/rigidez), la lesión vuelve. La clave suele estar en un retorno progresivo con trabajo de core, cadera y aductores, además de control de carga.

La pubalgia no es “solo aductor”

A veces la raíz está en cadera (movilidad limitada), en core (poca estabilidad), en asimetrías o en técnica. Por eso un plan serio mira toda la cadena.

La verdad “técnica” que casi nadie cuenta: pubalgia no es una sola lesión

En medicina deportiva, cada vez se usa menos “pubalgia” como etiqueta única, porque el dolor en la ingle puede venir de estructuras distintas. Un consenso muy citado (Doha Agreement) propone clasificar el dolor inguinal en deportistas en entidades clínicas como: aductor-relacionado, iliopsoas-relacionado, inguinal-relacionado y pubis-relacionado, además de dolor relacionado con la cadera u otras causas.
¿Traducción? Dos futbolistas pueden tener “pubalgia” y, sin embargo, necesitar enfoques diferentes. Por eso hay casos que mejoran rápido y otros que se eternizan.

El caso de la lesión de Lamine Yamal: encaja con lo más traicionero de la pubalgia

Según se explicó en medios, lo de Lamine Yamal se describió como una lesión persistente en la ingle conocida como pubalgia atlética/hernia deportiva, asociada a desgaste y acciones repetitivas, no a un golpe concreto.

Y eso encaja con el patrón típico:

  • No hay un “minuto exacto” del daño.
  • La lesión se vuelve un proceso, no un evento.
  • Puede haber días buenos y días malos.
  • Y la gestión (minutos, descansos, entrenamiento) es casi tan importante como el tratamiento.

De hecho, el director deportivo Deco llegó a decir que Yamal todavía no estaba al 100% tras los problemas de pubalgia, incluso después de ir regresando progresivamente.

En paralelo, se ha hablado de que el club ha ido gestionando cargas y que ciertas intervenciones no equivalen a “curación definitiva” si la causa estructural persiste.

Y aunque haya partidos donde se le ve mejor (por ejemplo, crónicas recientes destacan su mejora de forma), eso no invalida lo típico de la pubalgia: puedes rendir un día y recaer al siguiente si la zona no está estabilizada.

Traducción al lenguaje humano: la pubalgia es el tipo de lesión que te deja jugar “a ratos”, te hace parecer recuperado… y luego te recuerda que sigue ahí.

Otros cracks con pubalgia: la lesión que no respeta nombres

Nico Williams (Athletic Club)

El Athletic publicó un parte médico indicando que Nico Williams no viajó a un partido por pubalgia.
Y más tarde, el propio jugador comentó que aún no estaba al cien por cien mientras la gestiona.

Franco Mastantuono (Real Madrid)

En la web oficial del Real Madrid se publicó un parte médico: diagnóstico de pubalgia, pendiente de evolución.

Messi (casos de pubalgia/ingle en distintas etapas)

Clínicas y medios han explicado episodios de pubalgia vinculados al fútbol de élite y han citado a Messi al hablar de este tipo de lesión.

Idea clave: no es que “se pongan de moda” lesiones raras. Es que el fútbol moderno, con alta intensidad y calendario cargado, dispara problemas de ingle/pubis

Tratamiento: lo que suele funcionar (y lo que suele hacerte recaer)

Lo primero: bajar carga sin “apagar el cuerpo”

En muchas pubalgias, el objetivo inicial no es “cero movimiento”, sino reposo relativo: quitar lo que dispara dolor (sprints, golpeos fuertes, cambios de dirección) y mantener actividad tolerable.

Fisioterapia + readaptación (la parte que más se salta)

Lo habitual es un plan progresivo que suele incluir:

  • Control del dolor e inflamación (según indicación profesional)
  • Trabajo de core (estabilidad lumbopélvica)
  • Fortalecimiento progresivo de aductores y musculatura de cadera
  • Movilidad de cadera y control de la pelvis
  • Reintroducción gradual de carrera, giros, golpeo

El mensaje importante: no es “hacer dos estiramientos”. Es un proceso.

¿Y cirugía?

Cuando hablamos de sports hernia / athletic pubalgia, algunos casos que no responden a tratamiento conservador pueden requerir cirugía. Cleveland Clinic contempla tratamiento con fisioterapia/medicación y, en algunos casos, cirugía. no se conocen bien los efectos mantenidos en el tiempo. Por eso, si lo haces, la clave es que sea sostenible y saludable, no extremo.

¿Cuánto tarda en curarse una pubalgia? La respuesta que nadie quiere leer

Depende. Y esa incertidumbre es parte del problema.

  • Hay casos que mejoran en semanas si se detectan pronto y se ajusta carga.
  • Otros se alargan meses, sobre todo si se cronifican o si el deportista intenta competir sin base de readaptación.
  • En osteitis pubis (inflamación de la sínfisis púbica), se habla de que puede requerir meses de recuperación y reposo de actividades.
  • Y, como comentaban expertos en radio sobre futbolistas, puede moverse en rangos de meses, con impacto en rendimiento.

Lo que sí suele empeorar tiempos: volver a máxima intensidad con dolor “tolerable”.

¿El “Copenhagen” evita la pubalgia? Sí… pero no como te lo venden

El ejercicio de aductores tipo Copenhagen es de los más estudiados para prevención de lesiones inguinales, pero la evidencia no lo coloca como solución mágica por sí sola. Lo sensato es verlo como una pieza dentro de un programa más amplio (fuerza, control de carga, movilidad de cadera y progresiones específicas).

Prevención en futbolistas (y en gente que entrena fuerte)

Si tu objetivo es evitar caer en la trampa:

  • No ignores molestias inguinales recurrentes
  • Controla el volumen de sprints, cambios de dirección y golpeos
  • Trabaja fuerza de aductores y core de forma progresiva
  • Cuida movilidad de cadera
  • Respeta descansos reales (no “descanso” haciendo lo mismo más suave)

En fútbol profesional esto se llama gestión de carga. En amateur, es simplemente entrenar con cabeza.

Cuándo preocuparse y pedir ayuda (sin esperar a “que se pase”)

Consulta a un profesional si:

  • El dolor vuelve cada vez que entrenas
  • Te impide acelerar, chutar o girar con normalidad
  • Duele al toser, hacer abdominales o levantarte de la cama
  • Hay dolor nocturno, fiebre, bulto evidente o pérdida de fuerza marcada (red flags)

Mitos sobre la pubalgia (y por qué te hacen recaer)

  • Mito 1: “Es una lesión pequeña”.
    Realidad: puede volverse crónica porque afecta a un cruce de fuerzas (core-pelvis-aductores) y el fútbol la castiga a diario.
  • Mito 2: “Si no hay bulto, no hay hernia”.
    Realidad: la llamada hernia deportiva (athletic pubalgia) no es una hernia clásica; suele ser lesión de tendones/músculos del abdomen bajo o la ingle, sin “bulto” típico.
  • Mito 3: “Con reposo se cura”.
    Realidad: el reposo puede bajar síntomas, pero si vuelves sin readaptación, el dolor suele volver.

PREGUNTAS FRECUENTES

  • ¿La pubalgia es una hernia?

    No necesariamente. En deporte, a veces se usa “hernia deportiva” como sinónimo de athletic pubalgia, pero no es una hernia clásica con bulto.

  • ¿Se puede jugar con pubalgia?

    A veces sí, pero suele bajar el rendimiento y aumentar el riesgo de cronificar o recaer.

  • ¿Qué prueba detecta la pubalgia?

    La valoración es clínica y puede apoyarse en ecografía o resonancia para identificar el tejido afectado.

  • ¿Por qué vuelve tanto?

    Porque suele estar ligada a sobrecarga + desequilibrio. Si solo bajas dolor pero no corriges carga y readaptación, reaparece.

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Conclusión: la “verdad incómoda” detrás del caso Yamal

Si algo enseña la pubalgia —y por eso engancha tanto cuando le pasa a una estrella como Lamine Yamal— es que el fútbol no solo rompe por golpes. También rompe por acumulación.

Yamal fue descrito con un cuadro de ingle/púbis asociado al desgaste y a la pubalgia atlética, con un regreso progresivo y la realidad de que no siempre se está al 100% aunque se vuelva a jugar.

La lección para cualquiera (pro o amateur) es sencilla:

  • El dolor inguinal no se “endurece”.
  • Se evalúa, se gestiona y se reentrena.
  • Y si quieres que no vuelva, la clave no es solo descansar… es volver mejor.

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