El corte de peso de Ilia Topuria: 10 kilos en 5 días
Ver a Ilia Topuria subir a la báscula, con el rostro chupado, los ojos hundidos y la piel pegada al músculo, es ver a un hombre que ha caminado por el borde del abismo. Minutos después, tras beber la primera botella de su fórmula de rehidratación, la sonrisa vuelve. Pero lo que ocurre en esa «semana del infierno» es uno de los procesos más fascinantes, peligrosos y mal entendidos del deporte de élite. No estamos hablando de una dieta convencional ni de perder grasa corporal; estamos hablando de una manipulación fisiológica extrema conocida en el argot de las Artes Marciales Mixtas como el corte de peso.
Para el espectador casual, la pelea comienza cuando suena la campana el sábado por la noche. Para el profesional, la verdadera primera batalla ocurre el viernes por la mañana frente a una báscula digital. Ilia Topuria, actual estrella de la división de peso pluma (145 libras o 65,8 kg), camina habitualmente por encima de los 76 o 78 kilos fuera de campamento. Bajar esa cantidad masiva, específicamente los últimos 10 kilos en apenas 5 días, requiere una precisión militar y un conocimiento profundo de la biología humana. Un error de cálculo en el corte de peso no solo significa perder una parte de la bolsa económica o cancelar la pelea, sino que puede derivar en fallos renales, daño cerebral o, en el peor de los casos, la muerte.

El corte de peso se ha convertido en una ciencia necesaria dentro de la UFC. La premisa es sencilla pero brutal: deshidratar el cuerpo hasta el límite para cumplir con el reglamento el viernes, y rebotar (rehidratarse) para entrar a la jaula el sábado pesando mucho más que el oponente. Sin embargo, cuando hablamos de las cifras que maneja Topuria, entramos en un terreno donde la genética y la disciplina mental juegan un papel tan importante como la nutrición. No se trata simplemente de dejar de comer. Es un proceso sistemático de vaciado de glucógeno, manipulación de electrolitos y excreción de agua intracelular y extracelular.
A lo largo de este artículo, vamos a desglosar día a día, y casi hora a hora, cómo «El Matador» somete a su organismo a este estrés controlado. Entenderás por qué el corte de peso es considerado por muchos expertos como el aspecto más peligroso de las MMA, incluso más que los propios golpes recibidos en el octágono. Analizaremos la fisiología de la deshidratación, el papel de la sal, el agua destilada y las saunas, y cómo es posible que un ser humano pierda el 15% de su masa corporal en menos de una semana para recuperarla en 24 horas. Bienvenido a la trastienda más oscura y técnica del deporte de combate.
La ciencia detrás del sufrimiento: ¿Qué es realmente el corte de peso?
Para comprender la magnitud de lo que hace Ilia Topuria, primero debemos diferenciar dos conceptos que la gente suele confundir: perder peso y cortar peso. Perder peso implica una reducción de masa grasa y muscular a largo plazo mediante un déficit calórico. El corte de peso, por el contrario, es una manipulación aguda y temporal de los fluidos corporales. El objetivo no es estar más delgado, es estar más «seco».
El cuerpo humano es, en esencia, un contenedor de agua. Aproximadamente el 60-70% de nuestro peso total corresponde a líquidos. Un atleta de 77 kilos tiene unos 46 litros de agua en su sistema. El corte de peso se basa en expulsar la mayor cantidad posible de esa agua sin llegar al colapso orgánico total. Para lograr eliminar 10 kilos en la semana de la pelea, el equipo de Topuria debe atacar tres reservas principales: el contenido intestinal, el glucógeno muscular y el agua subcutánea.
El papel crucial del glucógeno y el agua
Aquí es donde la bioquímica se vuelve fundamental. El glucógeno es la forma en que el cuerpo almacena carbohidratos en los músculos y el hígado para obtener energía rápida. El dato clave que todo nutricionista de combate conoce es que cada gramo de glucógeno retiene entre 3 y 4 gramos de agua. Si un atleta logra vaciar completamente sus reservas de glucógeno mediante dieta (cero carbohidratos) y entrenamiento, puede perder una cantidad significativa de peso que es, en realidad, agua ligada a ese glucógeno.
Si Ilia tiene almacenados unos 500 gramos de glucógeno en su cuerpo, al agotarlos, no solo pierde ese medio kilo de «azúcar», sino que automáticamente libera y expulsa casi 2 kilos de agua que estaban unidos a esas moléculas. Ese es el primer paso «fácil» del corte de peso. Sin embargo, eso solo cubre una pequeña parte de los 10 kilos necesarios. El resto debe salir mediante la manipulación de la aldosterona y la transpiración extrema.
Manipulación hormonal: La trampa de la Aldosterona
El cuerpo tiene mecanismos de defensa para evitar la deshidratación. La hormona principal encargada de esto es la aldosterona, que regula el equilibrio de sodio y agua. Cuando el cuerpo detecta que no entra agua, libera aldosterona para retener sodio y líquidos. Para engañar a este sistema, los peleadores realizan lo que se llama «carga de agua».
Días antes del corte, Ilia beberá cantidades industriales de agua (8 litros o más al día). Esto pone a sus riñones en modo «descarga», suprimiendo la aldosterona y haciendo que orine constantemente. De repente, corta el suministro de agua drásticamente. El cuerpo, que tarda un tiempo en ajustar sus niveles hormonales, sigue en modo «descarga» durante un periodo ventana, expulsando mucha más agua de la que ingiere. Es en este desequilibrio provocado donde ocurre la magia peligrosa del corte de peso.
Es vital entender que este proceso pone una tensión inmensa en el sistema cardiovascular. La sangre se vuelve más espesa (hemoconcentración), lo que obliga al corazón a trabajar más duro para bombearla. Por eso, el monitoreo médico es no negociable. Un corte de peso mal ejecutado puede llevar a una insuficiencia renal aguda o a un golpe de calor incluso sin estar expuesto al sol, simplemente por el aumento de la temperatura interna corporal al no tener agua para termorregularse mediante el sudor.
El protocolo del infierno: 10 kilos en 5 días paso a paso
Entremos en el detalle práctico. Aunque cada cuerpo es un mundo y el equipo de Ilia Topuria ajusta las variables según la respuesta diaria de su organismo, existe un protocolo estándar de alto nivel que ilustra cómo se pierden esos 10 kilos finales desde el lunes de la «Fight Week» hasta el pesaje del viernes por la mañana. Este es el camino del corte de peso que transforma a un atleta saludable en un esqueleto viviente en cuestión de horas.
Lunes: La carga hídrica y limpieza de la dieta
El proceso comienza con la saturación. A falta de 5 días, el objetivo es mantener el metabolismo acelerado y los riñones trabajando a máxima potencia. Ilia consume una cantidad elevada de agua, posiblemente rondando los 8 a 10 litros. La dieta ya ha cambiado drásticamente: se eliminan los carbohidratos casi por completo para comenzar el vaciado de glucógeno mencionado anteriormente. Además, se elimina la sal.
Sin sodio, el cuerpo no retiene agua. La ingesta de proteínas y grasas saludables se mantiene para preservar la masa muscular, pero el volumen de comida se reduce. El lunes es psicológicamente llevadero porque, aunque la comida es insípida y escasa, el estómago está lleno de líquido. El corte de peso aún no muestra su cara más fea, pero la maquinaria interna ya está cambiando de marcha.
Martes y Miércoles: La restricción progresiva
La ingesta de agua comienza a reducirse escalonadamente. Si el lunes fueron 8 litros, el martes pueden ser 4 y el miércoles 2. Sin embargo, como el cuerpo viene de una «superhidratación», la frecuencia urinaria sigue siendo altísima. Aquí es donde la báscula empieza a bajar sola, sin necesidad de sudar excesivamente todavía. Es el efecto de lavado («flushing»).
La dieta se vuelve aún más estricta, optando por alimentos de baja densidad y fácil digestión. Nada de fibra. El objetivo es que no haya «peso muerto» en los intestinos. Un intestino limpio puede significar hasta 1 o 1.5 kilos menos en la báscula, una diferencia vital en un corte de peso tan agresivo. Topuria sigue entrenando, pero la intensidad baja; son sesiones de movilidad y técnica diseñadas para mantener el cuerpo activo y continuar la quema de las últimas reservas de glucógeno sin riesgo de lesiones.
Jueves: El día más largo
El jueves es el día crítico. La ingesta de agua se corta casi por completo o se limita a sorbos minúsculos para humedecer la boca. Aquí comienza la fase activa del corte de peso: la deshidratación forzada mediante calor. En este punto, a Ilia le pueden sobrar todavía entre 3 y 5 kilos, dependiendo de lo exitosa que haya sido la fase de dieta y agua.
El método preferido suele ser la inmersión en bañeras de agua muy caliente con sales de Epsom o el uso de saunas portátiles y trajes de sudoración. El principio es simple: termorregulación. El cuerpo intenta enfriarse sudando, pero al estar envuelto o en un ambiente caliente, no puede evaporar el sudor eficientemente, por lo que sigue sudando más y más.
Este proceso se hace por rondas. 20 minutos de calor, 10 de descanso envuelto en toallas secas. En cada descanso se chequea el peso. Es una tortura física y mental. El cerebro, privado de agua, envía señales de pánico. La boca está pastosa, la energía es nula y el temperamento se vuelve volátil. El equipo de Topuria debe ser su cerebro externo aquí, diciéndole cuándo entrar y cuándo salir, ya que el juicio del peleador está comprometido por la deshidratación severa típica del corte de peso.
Viernes por la mañana: El último empujón y la báscula
La noche del jueves al viernes suele ser de insomnio. Es difícil dormir cuando el cuerpo grita por agua. Al despertar el viernes, Ilia debe estar «en peso» o muy cerca. Si faltan 500 gramos, se hace una última sesión suave de sauna o simplemente se espera, ya que el cuerpo sigue perdiendo humedad al respirar.
A las 9:00 AM comienza el pesaje oficial. Ilia debe subirse a la báscula y marcar 145 libras (o 146 si no es pelea por título). En ese momento, es un hombre biológicamente enfermo. Sus riñones sufren, su líquido cefalorraquídeo (que protege el cerebro) ha disminuido y su sangre es espesa como el aceite. Lograr el peso es una victoria en sí misma. Pero el corte de peso no termina al bajar de la báscula; de hecho, la fase más importante para su rendimiento empieza segundos después.

La Rehidratación: La carrera contra el reloj
Inmediatamente después de que el oficial de la comisión atlética grita el peso, un miembro del equipo le pasa una botella a Ilia. No es agua pura. Beber agua sola en ese estado sería un error fatal. El cuerpo, vaciado de electrolitos, no retendría el agua y la orinaría inmediatamente, o peor aún, podría sufrir un desequilibrio osmótico peligroso. La bebida contiene una formulación precisa de sodio, potasio, magnesio y glucosa.
El objetivo del corte de peso era vaciar; el objetivo ahora es rellenar, pero el cuerpo tiene un límite de absorción por hora. Ilia no puede beberse 5 litros de golpe o vomitará. Debe beber a intervalos cronometrados. Además, comienza la ingesta de carbohidratos de fácil asimilación (arroz blanco, plátano, miel) para rellenar el glucógeno muscular.
En las 24-30 horas que pasan entre el pesaje y la pelea, Ilia Topuria puede recuperar fácilmente entre 8 y 12 kilos. Esto significa que entrará al octágono pesando cerca de 77-80 kilos, dándole una ventaja de potencia y absorción de golpes. Un buen corte de peso seguido de una mala rehidratación resulta en un peleador lento, sin reflejos y con una «mandíbula de cristal». La capacidad de encaje (resistencia al KO) disminuye drásticamente si el cerebro no se ha rehidratado completamente, ya que el líquido que lo amortigua dentro del cráneo no se ha recuperado.
Los peligros mortales y las secuelas a largo plazo
No podemos glorificar el corte de peso sin hablar de sus sombras. A pesar de contar con profesionales, el riesgo siempre está latente. La historia de las MMA está llena de advertencias: peleadores que han sufrido fallos renales, desmayos en la sauna e incluso fallecimientos en promociones menores.
Cuando un atleta somete su cuerpo a un corte de peso tan severo repetidamente, los órganos pagan el precio. La función renal puede deteriorarse con los años. Además, existe evidencia que sugiere que la deshidratación severa repetida puede hacer a los peleadores más susceptibles a daños cerebrales traumáticos, conocida como encefalopatía traumática crónica (CTE), ya que un cerebro deshidratado tiene menos protección física contra las paredes del cráneo ante un impacto.
Para profundizar en los riesgos médicos de la deshidratación severa, es fundamental consultar fuentes especializadas como este artículo sobre Deshidratación de la Biblioteca Nacional de Medicina, que explica los mecanismos básicos que se llevan al extremo en este deporte.
El corte de peso también afecta el sistema hormonal. Los niveles de testosterona y cortisol fluctúan violentamente. La disciplina de Ilia Topuria no solo radica en su boxeo o su lucha, sino en su capacidad para soportar esta tortura biológica y recuperarse a tiempo para rendir al máximo nivel mundial. Es una prueba de voluntad que separa a los campeones del resto, pero que camina sobre una línea ética y médica muy fina.
Conclusión
El corte de peso de Ilia Topuria es una demostración de profesionalismo extremo y sacrificio. Bajar 10 kilos en 5 días no es algo que deba intentarse fuera de un entorno controlado y profesional; es una táctica deportiva de alto riesgo diseñada para obtener ventajas competitivas marginales que, en el nivel más alto de la UFC, marcan la diferencia entre ser campeón o ser uno más.
Hemos visto cómo la ciencia del glucógeno, la manipulación de la aldosterona y la fortaleza mental se entrelazan en este proceso. Mientras los aficionados debaten sobre técnicas de golpeo y estrategias de derribo, la primera y más dura pelea de Ilia siempre será contra la báscula. El corte de peso sigue siendo el «oponente invisible» más temido, un proceso que exige respeto y que nos recuerda que estos atletas son, en muchos sentidos, superhumanos dispuestos a llevar su fisiología al límite absoluto por la gloria deportiva.

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